Trabajo táctico en porteros de balonmano (8) - Último impulso

Ojo, y tenemos por ahí el último impulso. Habíamos dejado al defensor infantil en el suelo y a nuestro lanzador orientado hacia nosotros. En estos casos, en los que el último impulso no tenga nada que ver con la trayectoria (si es consecuente con la misma está chupado), es donde el armado de brazo nos da la vida. Lo bueno que tiene es que esté último impulso ralentiza al lanzador. Lo malo que tiene es que le suele dar tiempo para observar. Miramos el armado y actuamos como leones a por la gacela.

Tenemos que tener en cuenta que el portero no debe actuar hasta que el lanzador vaya a soltar el balón, lo que nos da tiempo para seguir al jugador hasta ese momento. No podemos empezar a parar justo cuando vemos el impulso, si no cuando estemos frente al jugador.

¿Y cómo trabajamos el último impulso?

Obviamente, con ejercicios donde el lanzador pueda cambiar su trayectoria con un último impulso. Por ejemplo, dale a un grupo cadete el ejercicio con el que empezamos el trabajo táctico. Y obligarles a lanzar en función del último impulso (a la zona que corresponda en función de las dos zonas opuestas), superando al portero si pueden. Seguramente, mueran intentando dar ese último impulso al portero que está actuando media hora antes. Sin olvidarnos de las dos zonas opuestas, que quizá en este caso puedan ser media altura ambos lados.

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