Trabajo técnico (y físico) - Parar en el plano

Podemos pensar en el trabajo técnico como si fueran herramientas. Son los recursos que tenemos a nuestro alcance para poder realizar una labor. Más de un aficionado al bricolaje casero habrá clavado un clavo con una piedra, desatornillado con la parte de atrás de una cuchara o se habrá pegado los dedos intentando (sin éxito) arreglar esa taza rota. Al final lo habréis conseguido, no lo dudo. Pero un día os compráis ese martillo, ese juego de destornilladores o ese cuchillo afilado para no seguir asesinando hortalizas con uno romo. Y nos damos cuenta de la importancia de la herramienta adecuada. Pues con el trabajo técnico pasa lo mismo. Con la diferencia que yo puedo tardar media hora en picar una cebolla con el cuchillo de untar, pero si tardo en moverme hacia el balón, la única técnica que necesitaremos es la del pescador "saco el balón de la red".

El trabajo técnico tiene que estar enfocado a la optimización de los movimientos para conseguir llegar lo antes posible a la zona donde pensamos que va a ir el balón. El trabajo táctico nos decía dónde y cuando iban a lanzar, mientras que el trabajo técnico nos dice qué tenemos que hacer para evitar el gol. Y el trabajo físico nos posibilita poder realizar las tareas.

Igual que consumición y tapa van siempre unidos (o deberían), trabajo técnico y físico deben ir de la mano. Que bien puedo yo conocer la técnica para cruzar el Estrecho de Gibraltar a nado, pero si el físico no me acompaña, no pasaré de la orilla. Nuestra forma física condiciona nuestros gestos técnicos, y la velocidad de los mismos. Por ejemplo, yo puedo saber levantar la pierna, que si no tengo fuerza y flexibilidad, será complicado poner el pie a la altura de la oreja y levantar el pabellón clamando mi nombre tras una épica parada.

Y, ¿por donde empezamos? ¿Posición de base? Venga, tenemos a un pequeñajo que quiere ser portero, le ponemos en la portería y le decimos "levanta los brazos, separa un poco los talones del suelo, flexiona rodillas". Y listo, ya tenemos a un niño que parece una marioneta sin cuerdas en medio de la portería. La posición de base está muy ligada a un concepto físico un poco abstracto que llamaremos "intensidad".  Con esas directrices lo que le queremos decir a la alevina que empieza en la portería es que esté en tensión, que esté en el juego, que si no me muevo es complicado evitar el gol. Que sí, que los brazos arriba, pero luego llega otra niña que tiene los brazos abajo y para más balones que yo. Y a mí me duelen los hombros. Entonces, ¿por donde empezamos? ¿Es tan importante la posición de base para empezar? ¿O nos centramos en alguna cosilla antes?

Sin olvidarnos de esos brazos arriba (pero sin obsesionarnos) vamos con un concepto que será de mayor utilidad. Como dijimos al comienzo, el trabajo técnico lo hacemos para optimizar movimientos. Por esto, vamos a optimizar el espacio en el que nos movemos. ¿Como lo haremos? Parando en el plano. Tradicionalmente se ha hablado de "perpendicular a la bisectriz del ángulo que proyecta el lanzador con los palos", que seguro que es muy correcto, pero un alevín no sabe qué es eso. Así que vamos a trabajar con "no se puede parar ni hacia atrás ni hacia delante". Es más sencillo de comprender, y apoyado en un par de ejemplos, nos queda para entrar a vivir. Cuando el lanzamiento es desde zona central, la cosa es muy sencilla. El plano sobre el que actúo es el mismo que el de la portería, por lo que los conceptos "parar hacia atrás" y "parar hacia delante" son sencillos de ver. Tenemos que defender 6 metros cuadrados. ¿Y si el lanzamiento se produce desde el extremo? Si yo paro hacia atrás, mi portería es exactamente igual que desde el centro. Pero si yo paro en el plano, el espacio que tengo que defender es de 2 ó 3 metros cuadrados. Bastante más sencillo, ¿no?

¿Y cómo trabajo el concepto de parar en el plano? Al margen de la portería, podemos situar conos en zigzag e ir impulsandonos (o parando arriba/abajo) de uno a otros (sin pisarlos, claro) con el cuerpo correctamente orientado. De este modo, aunque el plano lógico sea frontal, obligamos a cambiarlo. En la portería es dónde se ve más claro. Lo mejor es situar marcas (esparadrapo y similares) en los planos de los puestos específicos, para que si el portero actuando las rebasa, entienda que seguramente esté yendo hacia atrás. O utilizar las del campo si coinciden, por ejemplo, con las del extremo (perpendicular a línea de fondo desde el palo) "si parando al extremo rebasas está línea, te has ido hacia atrás". Se pueden usar colchonetas también, pero quitas al portero la opción de desplazarse antes de parar.

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