Función de relación – Trabajo técnico y táctico

Repasando para un examen con mi hijo, me encontré con esta página:



Y me pareció bastante didáctica  a la hora de explicar la diferencia entre táctica y técnica.


Habitualmente, definimos:

  • Táctica: ¿Dónde, cómo y cuándo va a lanzar?
  • Técnica: ¿Qué hago parar pararla?

Si nos fijamos en la función de relación de tercero de primaria, inicialmente percibimos estímulos. En vez de ser bailarinas que percibimos la música, nosotros percibimos la ubicación de los defensores, de los atacantes, del balón, de la portería y de nosotros mismos. O eso intentamos. Además, percibimos hacia donde van todos estos actores, el tiempo que queda, el marcador, los ánimos de los rivales, etc.

¿Qué sentidos se ven implicados?

  • Vista: Es el principal y el que nos guía en casi todos los casos.
  • Oído: Nos aporta, por ejemplo, para saber que un extremo se está doblando a pivote.
  • Tacto: Básicamente, nos da una referencia dentro de la portería (“tocamos el palo”).
  • Olfato: Aunque digamos que el palo se huele y no se mira, mejor utilizar el tacto.
  • Gusto: Mejor no utilizarlo.

La percepción de estímulos implica táctica.

Tras la percepción de estímulos, el sistema nervioso recoge la información y elabora respuestas. En este punto, tenemos que digerir esos estímulos que hemos observado y hacer algo con ello.

En el caso que no haya lanzamiento inminente tenemos también una toma de decisiones:

  • ¿Estoy frente a balón?
  • ¿Puede penetrar el atacante? ¿Existe posibilidad de pase a pivote? ¿Va a llegar el balón al extremo? ¿Puede lanzar desde fuera?

Básicamente, estas decisiones nos tienen que llevar a colocarnos en el lugar óptimo a la hora de recibir el lanzamiento.

En el caso que vayan a lanzar:

  • ¿Es zurdo o diestro?
  • ¿Desde dónde están lanzando? Lateral, extremo, centro, seis metros, nueve metros, etc.
  • ¿Dónde están los defensores? Cubriendo correctamente alguna zona, dificultando el lanzamiento, no hay defensores, etc.
  • ¿Qué trayectoria tiene? Viene frontalmente o hacia un lado.
  • ¿Cómo tiene orientado el cuerpo? Se ha orientado hacia la portería, está orientado a la grada o en un punto intermedio.
  • ¿Hacía donde se está impulsando? Hacia arriba, en caída, etc.
  • ¿Qué armado de brazo tiene? ¿Cómo agarra el balón?
  • ¿El jugador tiene más o menos recursos?

En este punto, tenemos que ser capaces de saber dónde van a lanzar, cómo lo va a hacer (lanzamiento directo, rosca, vaselina, etc.) y cuándo. La elaboración de la respuesta implica táctica.

Finalmente, nos movemos traduciendo esa respuesta en una acción técnica. Este movimiento debe ser lo más eficaz posible y estar automatizado.

Las acciones técnicas están basadas en la repetición, mientras que las acciones tácticas están basadas en el análisis.

Y en todo esto, ¿influye el aspecto físico? El trabajo físico nos va a permitir tener una mayor resistencia, lo que se traduce en mayor frescura a la hora de capturar estímulos, elaborar respuestas y llevarlas a cabo. Nos permitirá llegar más alto y más rápido, lo que nos permite ser más eficiente a la hora de movernos. Y nos permitirá ser más ágiles y flexibles, pudiendo realizar acciones más complejas, como subir la pierna o caer al suelo.

Como reflexión final, debemos tener clara la importancia del trabajo táctico. Un portero con una mala técnica y buena táctica, seguramente obtenga buenos resultados. Un portero con buena técnica y mala táctica, seguramente sus resultados serán muy inferiores.

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