Integrar el trabajo de los porteros

Integrar el trabajo de los porteros,
Javier Moreno Sánchez.

Es muy común, cuando trabajas con chavales, no poder dedicar el tiempo suficiente a los porteros. Los jugadores no saben pasar bien, comenten muchos errores, etc, lo que obliga al entrenador a dejar de lado a los porteros para ocuparse únicamente de sus jugadores. También es habitual que el entrenador no sepa exactamente qué hacer con sus porteros, y su consideración hacia el trabajo específico de porteros sea muy limitada como para poder inventar ejercicios al respecto. Vamos a ver una serie de pequeñas acciones o situaciones que el entrenador puede aprovechar para ayudar a sus porteros.

1.- ¿Dónde me pongo?

El entrenador, habitualmente, se pone más allá de 9 metros para explicar a los jugadores el ejercicio y observarlo. De este modo, tiene una visión muy similar a la que tiene en los partidos, la cual está muy lejos de los porteros. Vamos a tomar como ejemplo un típico 2 contra 1 en el extremo y veamos donde podemos ponernos.


Figura 1.- Representa la situación habitual, el entrenador ve el ejercicio alejado de la portería.

En este caso, como hemos dicho, el entrenador tendrá difícil fijarse en el portero.
Figura 2.- Esta figura nos muestra a un entrenador entre la defensa y el portero, sin interferir en el juego.

En este caso, el entrenador podrá ver el ejercicio mucho más cercano al portero, con lo que este se podrá sentir más arropado por el entrenador. Este último tendrá más sencillo observar y poder corregir pequeñas cosas con facilidad “no bajes los brazos”, “de puntillas”, etc.
Figura 3.- Esta figura nos muestra al entrenador en el centro de la portería, detrás del portero.

Este sería la situación ideal para una parte del entrenamiento. Evidentemente el entrenador no puede dirigir el entrenamiento desde dentro de la portería, pero puede pasarse unos minutos, sobretodo en ejercicios más rodados por parte de los jugadores. El entrenador podrá dar como premisa al portero que siendo él el centro de la portería, nunca deberían darle. Eso si, no podemos meternos en la portería y estar más pendiente que no nos den que de seguir dirigiendo el entrenamiento. En ese caso, mejor nos quedamos fuera.

Resumiendo, la idea es que el entrenador trate de dirigir el entrenamiento desde diversos lugares. Así podrá estar más cerca del portero para poder observarle, corregirle y darle ánimos.

2.- Demos tareas a los porteros para recrear situaciones reales.

Al igual que los jugadores, los porteros tienen que aprender una serie de tareas básicas que no suelen ser reforzadas. En el caso de un jugador, tendríamos el ejemplo de tras atacar, retroceder antes de recibir de nuevo el balón a la carrera. Este caso los entrenadores lo trabajan mucho. Pero un caso similar para un portero se deja un poco de lado. Por ejemplo, si el ejercicio comienza en el lateral derecho y finaliza con lanzamiento del extremo izquierdo, lo habitual será que el portero parta desde el extremo o como mucho desde el lateral izquierdo, pero nunca hace todo el recorrido. En un partido, esto no se puede hacer y el portero tiene que seguir siempre el balón. La idea de este apartado es esta, hacer tareas en el entrenamiento propias del partido.

Veamos un ejemplo:
Figura 4.- Lateral, central, lateral y lanza el extremo.

Tenemos un típico ejercicio de pases hasta que termina lanzando el extremo. Hay que indicarle al portero que debe seguir el balón desde que empieza hasta que le lancen. Este tipo de ejercicios tienen un ritmo alto, por lo que incluso podemos usar a los dos porteros, uno para cada ataque, para así poder hacerlo completo. Si no los tenemos, el portero se incorporará a la circulación del balón lo antes posible, como poco en el lateral izquierdo. Con este ejercicio conseguimos que el portero reciba el lanzamiento del extremo habiendo tenido que tomar la referencia del poste tras una basculación, colocarse frente al lanzador, etc. Una situación algo real.

Figura 5.- Lateral, central, lateral decide si lanza o pasa al extremo que finaliza.

Como evolución del ejercicio anterior tenemos este. Cuando el balón llegue al lateral izquierdo, este tendrá que mirar al portero y si no está prepardo o correctamente colocado, lanzar a portería. En caso contrarío, pasaría al extremo que finaliza. Con este ejercicio, primero estamos diciéndole al jugador que no es un mero pasador, si no que el objetivo del balonmano es el gol y es lo que tenemos que buscar primero. En el plano del portero, evitamos que simplemente bascule con la mente puesta en el extremo, si no que tenga una situación mucho más real de lanzamiento. Este es mucho más real.

Figura 6.- Lateral pasa y corre a blocar el lanzamiento del lateral contrario o cerrar el espacio del extremo, central, lateral decide si lanza o pasa al extremo que finaliza.

Para finalizar con el ejemplo, una variante del ejercicio. El lateral que comienza pasando deberá correr a blocar el lanzamiento del lateral o cerrar el hueco al extremo. Incluso puede defender al lateral, si queremos meter la variante de la penetración de este. Estamos mezclando varios conceptos, tanto para jugadores como para porteros. No debemos complicarlo mucho más, dado que teníamos como objetivo que el portero basculase siguiendo el balón, con la tensión propia de un partido.

Como comenté al comienzo, puede que necesitemos usar a los dos porteros para no perder demasiado ritmo. O pedir a los jugadores que le den un poco de tiempo al portero para que llegue. Por ejemplo, doblando el pase inicial entre el lateral y el central.

Otro ejemplo podría ser que tras un lanzamiento que no sea gol, el portero debería correr a recuperar el balón lo antes posible. Incluso, para estos casos, tener al segundo portero o a alguien en el medio del campo para recibir un pase de contraataque.

Resumiendo, tenemos que fijarnos que el portero viva situaciones lo más similares a las de un partido, que cuando lo dispute le resulten de lo más normales y habituales.

3.- Completemos los ejercicios con una parte de porteros.

Finalmente, podemos darles tareas adicionales a los porteros en cada uno de los ejercicios. En equipos con poco nivel se da mucho el caso de tener muchos tiempos muertos en medio de los ejercicios que pueden hacer perder la concentración a los porteros. Podemos, en estos casos, complementar el ejercicio con más lanzamientos, contraataques, etc.

Veamos un ejemplo:
Figura 7.- 2 contra 2 en el extremo. Tras el ataque, el portero recibe un lanzamiento directo de alguno de los puestos específicos restantes.

Muy sencillo. Tenemos un 2 contra 2 con unos chavales infantiles con poco nivel. Y por otro lado tenemos a un par de extremos derechos un poco flojos. Podemos jugar con esto. Jugamos el 2 contra 2 y tras la finalización del ejercicio, haya lanzamiento o no, el portero recibirá en el lado contrario un lanzamiento de los extremos. De este modo estamos haciendo que trabajen mucho los porteros, y que a la vez mejoren esos extremos un poco perdidos, sin que se pierda la esencia del ejercicio, que no era otra que el 2 contra 2. Esto se puede hacer tanto con los extremos como con pivotes, laterales, etc.
Figura 8.- 3 contra 2 en zona central con colaboración del pivote. Tras el ejercicio, el portero debe sacar un contraataque o simplemente un pase largo a medio del campo.

La idea es la misma que la del ejercicio anterior. Le damos al portero una situación real de trabajo con el pivote, y además le añadimos un trabajo adicional. Le obligamos a ir a por un balón, buscar al compañero y darle un buen pase. En lo que el portero da el pase, los jugadores pueden ir doblando pase, por ejemplo.

Resumiendo, la idea es añadirles tareas a los porteros que no vayan en detrimento del ejercicio que se esté realizando, si no que nos sirvan para mejorar a los porteros e incluso al resto de jugadores.

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